
El deporte abarca diferentes dimensiones humanas, desde necesidades vitales que ayudan a mejorar la salud y potenciar la inteligencia logrando el equilibrio vital necesario, hasta capacitarle como animal social y cultural. El deporte base, desarrollado en edades tempranas, debe entenderse como un camino para conquistar el proyecto de vida, es decir, como ayuda para potenciar las aptitudes y actitudes personales del joven. En otras palabras, el deporte está al servicio de la persona, tanto en el desarrollo social como personal.
A través de la práctica deportiva somos capaces de descubrir nuestras posibilidades a través de la competitividad sana, sin que esto anule el juego limpio y la función social del deporte, a la vez que nos obliga a entendernos con los demás. Asimismo, el deporte es una buena forma de aprovechar el tiempo libre y el tiempo de ocio, proporcionandonos momentos para la realización personal y social, la alegría, la ilusión, la emoción y la diversión. El deporte es una manifestación de lo lúdico, una realidad del juego.
El ajedrez es uno de los mejores deportes a la hora de perfeccionar el comportamiento humano y considerar el deporte como escuela de vida, como canalizador de emociones y sensaciones y como aprendizaje del saber ganar y perder. Además el ajedrez, siendo un juego que atrae a los niños por su aspecto lúdico y divertido, también les ayuda a desarrollar su agilidad mental e inteligencia.
Por todo esto y por mucho más considero que es muy importante que los estamentos gubernamentales más elementales, los ayuntamientos, dediquen parte de sus recursos al deporte base por su interés y beneficio en el desarrollo de nuestros jóvenes.